La vuelta al cole es un momento emocionante para muchas familias, pero para aquellas que se han visto desplazadas o que viven en alojamientos provisionales, también puede suponer un estrés y una inestabilidad adicionales. Entre adaptarse a nuevas condiciones de vida, ocuparse de las reparaciones y preparar a los niños para el nuevo curso, puede que las familias tengan que hacer malabarismos más de lo habitual.
El alojamiento temporal es algo más que ofrecer un lugar donde quedarse. Se trata de ayudar a las familias a mantener la mayor normalidad posible durante una etapa complicada. Con una planificación bien pensada y el apoyo adecuado, las familias pueden sentirse más a gusto al empezar el curso escolar.
Mantener rutinas constantes
Mudarse de casa supone un gran cambio, sobre todo para los niños. Cuando todo te resulta tan desconocido, las rutinas diarias pueden darte tranquilidad y ayudarte a organizarte.
Un horario fijo para levantarse, los horarios escolares, las actividades extraescolares y los hábitos familiares pueden ayudar a crear una sensación de normalidad. Estas rutinas familiares les dan a los niños algo estable en lo que apoyarse mientras su familia se adapta a una situación de vida temporal.
La vivienda temporal debería adaptarse a la rutina que ya tiene la familia, no obligarla a empezar de cero. Cuando las familias tienen acceso a un espacio que se adapta a sus necesidades diarias, resulta más fácil cuidar de los niños y prepararlos para el próximo curso escolar.
Ubicación: mantener a los alumnos cerca de su colegio y de su comunidad
El colegio es más que un lugar donde los niños aprenden. Es donde entablan relaciones y se integran en una comunidad. Cuando una familia se ve obligada a mudarse, seguir cerca del colegio supone un cambio importante menos al que el niño tiene que adaptarse.
Quedarte en el mismo distrito escolar puede reducir el tiempo de desplazamiento y permitir que los alumnos mantengan el contacto con los profesores, compañeros y entrenadores que forman parte de su día a día. Un cambio temporal de vivienda solo afecta al lugar donde duermes por la noche; no debería alterar tu vida cotidiana.
Crear un espacio donde los niños puedan aprender
La vuelta al cole trae consigo nuevas responsabilidades, desde los deberes y los proyectos hasta el aprendizaje en línea y las actividades extraescolares. Para las familias que viven en alojamientos temporales, disponer de un espacio funcional puede facilitar la gestión de esas responsabilidades.
En CRS sabemos que las necesidades de cada familia son únicas. A la hora de buscar opciones de alojamiento temporal, CRS tiene en cuenta las necesidades de cada hogar y se esfuerza por encontrar soluciones que combinen comodidad y funcionalidad. Para las familias con niños en edad escolar, esto implica tener en cuenta lo importante que es disponer de espacio, una rutina y un entorno en el que los niños puedan seguir con su educación durante el curso escolar.
Apoyar a las familias durante la transición
El desplazamiento puede resultar abrumador, sobre todo cuando coincide con el inicio del curso escolar. Es posible que los padres tengan que ocuparse tanto de las reclamaciones como del proceso de reparación, al tiempo que intentan mantener una cierta rutina para sus hijos.
Aquí es donde un apoyo bien pensado en materia de alojamiento temporal puede marcar la diferencia. Una comunicación clara, una asignación cuidadosa y prestar atención a las necesidades específicas de cada familia pueden ayudar a reducir el estrés en un momento que ya de por sí es difícil.
La vuelta al cole puede ser un poco diferente para las familias que viven en alojamientos temporales, pero con el apoyo adecuado, se puede seguir llevando de forma organizada y sin problemas. CRS se compromete a ayudar a las familias a mantener la comodidad, la rutina y la estabilidad mientras se preparan para volver a casa.
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